Comprar desde casa se ha convertido en una actividad cotidiana, pero detrás de cada pedido existe una cadena de operaciones que empieza mucho antes de que el paquete llegue a la puerta. Preparar la mercancía, comprobar el stock, embalarla, organizar su salida y coordinar el transporte forman parte de una logística que ha adquirido una importancia creciente para los comercios.
El aumento del comercio electrónico ha hecho que la entrega deje de ser una cuestión secundaria. Para muchos consumidores, recibir el pedido en el plazo previsto y poder consultar su estado forma parte de la experiencia de compra. Al mismo tiempo, los comercios tienen que gestionar costes, devoluciones, incidencias y nuevas exigencias relacionadas con el impacto ambiental del transporte.
El crecimiento de los envíos a domicilio
La expansión del comercio electrónico ha incrementado considerablemente el volumen de paquetes que circulan por España. Según la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), durante 2025 se enviaron 1.335 millones de paquetes en España, un 10 % más que en 2024 y un 148 % más que en 2019. Por primera vez, la paquetería superó al número de envíos tradicionales de cartas y otros productos postales.
El domicilio continúa siendo el destino principal. El 86 % de los paquetes se entregaron directamente en la dirección del destinatario durante 2025, mientras que los puntos de conveniencia y las taquillas autoservicio representaron porcentajes mucho menores, aunque estas alternativas siguen ganando presencia. Para los comercios, estos datos implican que vender un producto por internet no termina cuando el cliente confirma el pedido. La preparación y entrega forman parte de la operación y pueden condicionar la percepción que el comprador tiene del establecimiento.
Preparar los pedidos con mayor precisión
Una logística eficaz comienza en el propio comercio. Antes de enviar un artículo hay que comprobar su disponibilidad, localizarlo en el almacén, preparar el pedido, elegir un embalaje adecuado y registrar correctamente los datos de entrega. La gestión del inventario resulta especialmente importante cuando existe un catálogo amplio. Una información desactualizada puede provocar que un cliente compre un artículo que realmente no está disponible, obligando después a retrasar el envío o buscar una alternativa.
La automatización puede ayudar a reducir algunos de estos errores. Los sistemas de gestión permiten conectar el catálogo con el inventario y actualizar las existencias cuando se produce una venta. También pueden facilitar la generación de etiquetas, la preparación de documentación y la comunicación de información al transportista. La información proporcionada por Spadico explica cómo la preparación del pedido y la entrega se encuentran condicionadas por factores concretos, como la disponibilidad de stock, la hora en que se realiza la compra o las características de la mercancía. Este tipo de información resulta relevante para entender que un plazo de entrega no depende únicamente del trayecto entre el almacén y el domicilio, sino de toda la cadena previa.
La última milla concentra buena parte de los desafíos
La última milla es la fase final del recorrido de un producto hasta su destinatario. Aunque pueda parecer la parte más sencilla, es también una de las más complejas desde el punto de vista logístico. Las entregas individuales obligan a realizar numerosos desplazamientos y, en las ciudades, los vehículos tienen que compartir un espacio limitado con el resto del tráfico. La Comisión Europea señala que el transporte urbano de mercancías es esencial para el funcionamiento de las ciudades, pero también contribuye a problemas como congestión, contaminación y ruido.
Por este motivo están apareciendo diferentes alternativas. Los puntos de recogida permiten agrupar varios pedidos en una misma ubicación; las taquillas reducen la necesidad de coordinar una hora concreta con cada destinatario; y los microhubs pueden concentrar mercancías cerca de las zonas donde finalmente serán distribuidas. También se están desarrollando sistemas de reparto con bicicletas de carga y vehículos de bajas emisiones. La elección depende de factores como la densidad urbana, la distancia, el volumen de mercancía y las restricciones de circulación. El objetivo no es necesariamente sustituir el reparto a domicilio, sino encontrar combinaciones que permitan realizarlo con menos desplazamientos innecesarios y utilizar mejor los recursos disponibles.
La flexibilidad gana importancia
No todos los compradores tienen las mismas necesidades. Algunas personas prefieren recibir un paquete en casa, mientras que otras optan por recogerlo en un punto cercano al trabajo o a su domicilio. Incluso un mismo cliente puede elegir opciones diferentes según el tipo de compra. La logística comercial ha tenido que responder a esta diversidad mediante diferentes modalidades de entrega. La posibilidad de indicar determinadas instrucciones, consultar el seguimiento o recibir avisos sobre el estado del pedido permite reducir parte de la incertidumbre asociada a la espera.
La CNMC señala que el 61,2 % de los usuarios recibió durante 2025 algún paquete relacionado con una compra online. Entre quienes recibieron estos envíos, un 35 % devolvió alguna compra y un 16 % declaró haber tenido una incidencia en la entrega de su último paquete. Estos datos muestran que la logística inversa también forma parte de la actividad habitual de un comercio. Una devolución implica recoger o recibir nuevamente el producto, comprobar su estado, gestionar el reembolso o sustitución y volver a incorporarlo al circuito cuando sea posible. Por eso, diseñar un sistema de distribución sin contemplar las devoluciones puede generar ineficiencias. El proceso debería prever desde el principio qué ocurre cuando un pedido no se entrega, llega dañado o el comprador decide devolverlo.
Reducir el impacto ambiental de los envíos
El crecimiento de la paquetería plantea también una cuestión ambiental. Cada pedido implica transporte y, en muchos casos, un embalaje que después se convierte en residuo. El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico recomienda, entre otras medidas de prevención, reducir el peso y la cantidad de envases, evitar embalajes innecesarios y favorecer soluciones reutilizables o fácilmente reciclables. Estas medidas pueden aplicarse también a la preparación de pedidos de los comercios.
El embalaje adecuado no tiene que ser necesariamente el más grande ni el que utilice más material. Una caja ajustada al producto puede reducir espacio durante el transporte y evitar rellenos innecesarios. En productos especialmente frágiles, en cambio, la protección debe ser suficiente para evitar daños que terminen generando un segundo envío o una devolución. La sostenibilidad también depende de cómo se organiza el transporte. La Comisión Europea plantea soluciones como la optimización de rutas, los vehículos de cero emisiones, la consolidación de mercancías y una mejor coordinación entre los distintos participantes de la cadena logística. Para un pequeño comercio, esto no significa que tenga que transformar por completo su sistema de distribución. Puede empezar por revisar aspectos concretos: reducir embalajes superfluos, agrupar envíos cuando sea posible o proporcionar alternativas de entrega que eviten desplazamientos adicionales.
Tecnología para seguir el recorrido del pedido
El seguimiento se ha convertido en una herramienta habitual de la logística. Permite conocer si un pedido ha salido del almacén, si se encuentra en tránsito o si está próximo a ser entregado. Para el comercio, esta información también puede resultar útil cuando surge una incidencia. Conocer dónde se encuentra la mercancía facilita la comunicación con el cliente y con la empresa transportista.
La digitalización permite además analizar los datos acumulados. Un comercio puede detectar cuáles son los destinos donde se producen más incidencias, qué modalidades de entrega generan menos problemas o en qué momentos aumenta la demanda. Con esa información puede ajustar sus procesos en lugar de tomar decisiones únicamente a partir de impresiones. En empresas con un volumen elevado de pedidos, las herramientas de planificación pueden llegar a utilizar datos para optimizar rutas, agrupar entregas o anticipar necesidades de almacenamiento. Estas soluciones son especialmente relevantes cuando aumenta el número de pedidos y la gestión manual empieza a generar errores.
Una logística adaptada al tamaño y al tipo de comercio
No todos los establecimientos necesitan una infraestructura logística compleja. Una tienda que realiza pocos envíos semanales puede trabajar con procesos sencillos, mientras que un comercio electrónico con cientos de pedidos diarios necesita automatizar buena parte de las operaciones. Lo importante es que el sistema sea proporcional a las necesidades reales. Incorporar herramientas que no resuelven ningún problema concreto puede añadir costes y complejidad. En cambio, identificar los puntos donde se producen retrasos, errores o gastos innecesarios permite invertir en mejoras con un objetivo definido.
La logística de los comercios actuales se dirige hacia modelos cada vez más conectados. Inventario, preparación, transporte, seguimiento y devoluciones forman parte de un mismo proceso, y la información generada en cada etapa puede utilizarse para mejorar la siguiente. El envío a domicilio seguirá teniendo un papel central en las compras, pero convivirá con puntos de recogida, taquillas y nuevas modalidades de reparto. Al mismo tiempo, las ciudades exigirán soluciones que permitan distribuir mercancías sin aumentar innecesariamente la congestión y el impacto ambiental.
La adaptación, por tanto, no consiste simplemente en entregar un producto más rápido, sino que en realidad consiste en construir una cadena logística capaz de responder a diferentes necesidades, informar al cliente, controlar los costes, gestionar las incidencias y utilizar los recursos de una manera más eficiente. Para los comercios, convertir la logística en una parte integrada de la experiencia de compra será cada vez más importante.




