La impermeabilización de las viviendas ya no es lo que era.

Impermebilizar una cubierta

No lo decimos en sentido negativo. Todo lo contrario. Seguro que hemos escuchado alguna vez que los materiales de construcción han vivido una revolución en los últimos años. Que los que se utilizan en la actualidad poco tienen que ver con los que se usaban 10 años atrás. Los que no trabajamos en el sector de la construcción no somos conscientes de ello. Pero es una realidad. Lo vamos a ver con un ejemplo palpable. La impermeabilización de las viviendas.

Los impermeabilizantes son los materiales de construcción y los elementos que se utilizan para proteger un edificio de la lluvia, el agua y la humedad ambiente. Su papel es primordial en una vivienda. No solo evita que el agua de las precipitaciones entre en el interior del edificio, sino que previene humedades.

Proteger una vivienda de la humedad es una cuestión primordial. Ya no solo porque protege a sus habitantes de enfermedades respiratorias y reumatoides, sino porque cuida la estructura de la vivienda.

Cuando el agua de lluvia penetra dentro de la casa, se pueden producir filtraciones. El agua discurre por los huecos que encuentra a su paso y puede terminar depositándose en plantas inferiores, formando charcos que corroen elementos arquitectónicos.

Zonas húmedas de la casa, como los baños, también pueden filtrar agua hacia pisos inferiores.

Pero además tenemos la capilaridad. La humedad que procede del subsuelo y que trepa por las paredes.

El agua y la humedad son dos de los principales enemigos de las viviendas. Elementos con los que tenemos que convivir, y ante los que nuestra casa debe estar protegida. En este sentido, los materiales de construcción han dado un salto cualitativo. Son cada vez más eficientes. Lo vamos a ver en concreto.

Tejados y cubiertas.

Uno de los puntos claves en la impermeabilización de una vivienda es el tejado. Es uno de los sitios por donde puede entrar el agua de lluvia. Comenta Jorge Bermejo, miembro de la junta directiva de la Asociación Nacional de Empresas de Impermeabilización (ANEDI), a la revista Hola, que podemos ver que un tejado está mal impermeabilizado porque aparecen goteras en el piso de abajo, pero también porque suelen aparecer manchas de moho en esquinas de techos y paredes de los pisos superiores y porque se empiezan a ver manchas de salitre en los rodapiés de la azotea.

En este sentido, opina Jorge Bermejo, las cosas se hacen mucho mejor ahora de lo que se hacían antes. Tradicionalmente, los tejados a dos aguas cubiertos por teja o por pizarra nunca han estado impermeabilizados como tal. Se pensaba que con esa cubierta, la vivienda ya estaba protegida. Pero la gente que se dedica a la construcción sabe que eso no es así. Hoy, las cubiertas inclinadas se pueden reforzar o impermeabilizar con soluciones como el onduline bajo teja o con paneles ondulados prefabricados, que se pueden instalar sin necesidad de desmontar todo el tejado.

En la impermeabilización de cubiertas planas también se han dado avances significativos. En muchas obras se utilizan láminas de FPO/TPO de polipropileno que son ecológicas, duraderas y fáciles de instalar.

Estas láminas quedan al descubierto. No están protegidas por ningún tipo de pintura especial o aislante. Por lo que son especialmente resistentes a la abrasión del sol.

Terrazas. 

En las terrazas y balcones, comenta Jorge Bermejo, se están utilizando soluciones similares a las de la impermeabilización de cubiertas planas, si bien, en este caso, se cuida un poco más el efecto estético.

Aquí, en las terrazas, cobran una especial importancia los remates y los acabados. El agua en una terraza puede acumularse y filtrarse al interior de la vivienda a través de grietas y juntas. Uno de los efectos de una mala impermeabilización de una terraza es la aparición de humedades en la pared interior contigua y en el techo y en la parte superior de las paredes del piso inferior.

La impermeabilización de la terraza debe subir por encima del suelo. El código técnico marca que la lámina de impermeabilización ha de subir 20 centímetros por encima de la cota de acabado, y que debe ser continua. Creando una situación envolvente en la terraza o balcón, como sucede con una bañera. Para ello se utilizan rodapiés de 30 cm, que, junto a las baldosas de la terraza, no dejan ver la lámina impermeabilizante. En opinión de Bermejo, en lo que se refiere a las terrazas, el criterio técnico debe prevalecer sobre el estético.

Señala el directivo de ANEDI que un problema frecuente que suele aparecer en los edificios con más de 20 años de antigüedad es que las terrazas están mal impermeabilizadas. En este caso hay que retirar el pavimento actual, llegar al forjado, crear una pequeña pendiente, impermeabilizar y volver a colocar el suelo.

Fachadas.

Las fachadas son otro de los elementos importantes a la hora de impermeabilizar un edificio. Según la revista sobre construcción sostenible Construible.es, esta impermeabilización se hace a día de hoy con revestimientos acrílicos o minerales de alta calidad, que integran componentes como el silicato de potasio, que ofrece una alta permeabilidad frente al vapor de agua y el CO2. Del mismo modo, la industria trabaja en integrar propiedades fungicidas y bactericidas en estos materiales para proteger aún más el edificio.

Esta impermeabilización se lleva a cabo por medio de una especie de pinturas especiales, que se aplican sobre toda la fachada y que, cuando secan, dejan una película continua que evita que se filtre el agua.

Aunque muchos de estos revestimientos han sido diseñados para resistir el impacto de los rayos UV, en la mayoría de los casos suelen recubrirse con mortero, cerámica o planchas prefabricadas que refuerzan la fachada, mejoran su estética y permiten una instalación rápida, efectiva y duradera.

Una fachada mal impermeabilizada también provoca filtraciones de agua dentro del edificio. Uno de los efectos más visibles es que suele dejar manchas amarillentas u oscuras en las paredes. En estas filtraciones se pueden acumular moho y bacterias, creando un ambiente insalubre dentro de la vivienda.

Uno de los problemas más graves de la mala impermeabilización de una fachada son los daños que produce en la estructura de la vivienda. Por los cambios de temperatura, el agua atrapada en los muros se congela, produciendo grietas. Del mismo modo, esta agua corroe los elementos metálicos de la estructura, haciendo que pierdan consistencia.

Ventanas.

En las ventanas, la impermeabilización ha cobrado un papel importante en los últimos años. Tanto es así que, aparte de cerramientos, son considerados elementos impermeabilizantes. Así lo indican los distribuidores de Vidroplast Cantabria, un almacén de materiales de construcción e impermeabilizantes, con más de 30 años de experiencia en el sector y que es todo un referente en este ramo, en esta región del país.

Y es que de poco sirve que tengamos una fachada bien impermeabilizada, si abrimos un hueco para colocar una ventana y esta no ofrece una impermeabilización correcta. Las ventanas deben estar impermeabilizadas en los marcos y juntas. Para evitar que el agua de lluvia entre en el interior de la vivienda y no se produzcan filtraciones en la pared.

El acristalamiento de las ventanas cada vez es más complejo. En las ventanas actuales se recurre a dobles y triples acristalamientos, con cámaras de gas argón entre cada cristal, para aumentar el aislamiento térmico y acústico de la ventana. Esto está obligando a la industria a impermeabilizar más y mejor las juntas para que no se produzca ninguna fisura.

Mención especial requieren las ventanas de tejado. Qué tan de moda se han puesto últimamente para habilitar buhardillas, áticos o crear un tragaluz que facilite la entrada de luz natural desde el techo. Estas ventanas se incrustan en el tejado del edificio, donde la impermeabilización es más contundente, si cabe, que en la fachada.

Baños.

La impermeabilización también se realiza en el interior de las viviendas. En zonas húmedas, como por ejemplo los baños. Donde el agua puede calar las paredes o filtrarse por el suelo.

Especial atención requiere la instalación de los platos de ducha. Donde al colocar este sanitario debemos impermeabilizar el suelo y las paredes de todo el espacio. Tradicionalmente, se ha impermeabilizado la zona con pinturas acrílicas o con mortero impermeable. Pero con el tiempo se ha comprobado que la duración de estas soluciones es limitada, crean riesgo de filtración, ya que no bloquean el vapor de agua, y no ofrecen en todos los casos una buena compatibilidad con la ducha a ras del suelo.

En su lugar, la industria ha desarrollado láminas impermeabilizantes, que se colocan sobre el suelo o a la pared desnuda y luego se recubren con azulejos o con la cobertura que hayamos decidido poner. Las esquinas y desagües se refuerzan con bandas y parches impermeables.

En algunas viviendas, estas láminas se extienden por casi todo el baño, ya que, como comenta la revista Decoración, hasta los platos de ducha están cambiando. Y es que una de las tendencias que estamos viendo hoy en día es la de la ducha a ras del suelo con pavimento continuo. Para este diseño, todo el suelo está recubierto por un revestimiento porcelánico, de piedra o de microcemento, con el plato de ducha sin separar por una mampara o por una cabina. Creando un baño totalmente despejado. El efecto estético es atractivo, pero, lógicamente, el suelo hay que protegerlo de la caída de agua.

Sótanos y garajes.   

La humedad que proviene del subsuelo es otro de los grandes peligros a los que se enfrenta una casa. Es lo que se conoce como humedad por capilaridad. Es tan importante prevenirla, que el arquitecto e instagramer Máximo Caballero asegura en la revista TN que impermeabilizar el sótano es la única manera de que la humedad no llegue a nuestra casa.

Podemos pensar que esto solo afecta a las casas unifamiliares, pero nos equivocamos. Lo que vivimos en bloques de viviendas: el parking de nuestro edificio ocupa el mismo lugar que un sótano. Un espacio excavado por debajo del suelo, para poder guardar allí los vehículos. El sótano y el garaje están en contacto con el terreno. Por lo que, si la humedad del subsuelo llega a las paredes, esta se extenderá por todo el edificio. Como si fuera una planta enredadera.

Según Máximo Caballero, la mejor forma de impermeabilizar un sótano es colocar bajo el suelo una lámina impermeable continua. Esta lámina debe cubrir también la pared. La parte de la lámina que pega al suelo podemos recubrirla con baldosas, mientras que las paredes, si queremos crear efecto de habitación, se pueden cubrir con planchas de pladur.

Lo importante es que la lámina ejerza un efecto envolvente en todo el sótano, como si fuera una caja o un vaso, de manera que la humedad no llegue a tocar el edificio.

Un aspecto vital para la vivienda.

La impermeabilización es una cuestión vital para la vivienda y debe llevarse a cabo en todos los lugares que sean vulnerables. Desde el tejado hasta el sótano. De esta manera vamos a evitar goteras, vamos a prevenir que aparezcan humedades y vamos a proteger la estructura del edificio. El esqueleto que la mantiene en pie.

En este sentido, prevenir siempre es mejor que curar. Si tenemos dudas de que alguna parte de nuestra vivienda no está suficientemente impermeabilizada, siempre podemos llamar a un técnico para que lo compruebe y que nos ofrezca la mejor solución.

No es recomendable esperar a que aparezcan goteras o manchas de humedad para ver cómo lo solucionamos. Cuanto más tiempo estemos desentendiéndonos de este problema, peor es para nuestra casa. Se pueden estar produciendo desperfectos estructurales que no estamos viendo.

Tampoco es adecuado poner parches que disimulen el problema. Aplicar una imprimación antihumedad sobre una mancha de moho en la pared o en el techo y luego pintar encima. Si hay problemas de impermeabilización en la vivienda, hay que afrontarlos.

Lo mejor de todo es que la industria ha desarrollado soluciones impermeabilizantes altamente efectivas, que nos pueden ayudar a resolver el problema, en ocasiones, sin hacer grandes obras.

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