Una buena noticia para los consumidores, y para los ciudadanos en general, es saber que muchas de las farmacias de barrio ya las encontramos por internet. Un hecho que potencia la voluntad de servicio público de estos establecimientos y su cercanía y proximidad con respecto al consumidor.
En pocas tiendas tienes tanta confianza como en tu farmacia de cabecera. Aquella que está a 100 metros de la puerta de tu casa. Donde compras el paracetamol para cuando te duele la cabeza, o donde ibas a comprar la leche para el biberón de tu hijo, cuando era un bebé.
Por eso, cuando la encuentras por internet y descubres que tiene página web y que además vende productos, no puedes hacer otra cosa más que sonreír. Es algo que te causa alegría. Eso me pasó cuando navegando por la web descubrí que la Farmacia Ramón Ventura, en el barrio de Nou Barris de Barcelona, un barrio donde estuve trabajando durante años, tenía una tienda online, donde además de vender algunos productos, ofrece servicios tales como el test de intolerancia alimentaria o consultas de homeopatía, que la verdad, los encuentro muy útiles.
Recuerdo haber entrado en más de una ocasión a comprar en esa farmacia una caja de Frenadol, para frenar los síntomas de una gripe que me estaba fastidiando durante un invierno y evitar tener que cogerme una baja.
Así son la inmensa mayoría de farmacias que operan en internet. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (A.M.P.S.), institución pública dependiente del Ministerio de Sanidad, solo concede la autorización de farmacia online a farmacias que tengan un despacho físico, y donde los pedidos por internet sean atendidos por un farmacéutico colegiado. Pocos negocios digitales ofrecen la seguridad que transmite una farmacia online. Ahora bien, la ley no les autoriza a vender todo tipo de productos farmacéuticos por internet.
Quién puede abrir una farmacia online.
Ya hemos dicho que para abrir una farmacia online necesitas ser un farmacéutico colegiado y disponer, al menos, de un despacho físico, ubicado a pie de calle. Ahora bien, la concesión de esta autorización sigue un procedimiento particular.
Como indica la web Soy Farmacéutico antes de abrir la tienda online de la farmacia necesitas cursar una solicitud en la delegación autonómica de la A.M.P.S. En esa solicitud hay que indicar, entre otros datos, la dirección exacta de la farmacia desde la que se van a cursar los pedidos online, hay que señalar el nombre completo del farmacéutico titular, la fecha de apertura de la tienda física y dar información sobre cómo se van a efectuar los envíos.
La farmacia que aspira a vender por internet, debe disponer antes de una web propia. Aunque solo se trate de una web corporativa que da información al usuario sobre el horario de atención al público y los servicios que presta. Este es un requisito importante. Puesto que la agencia del medicamento estudiará esa web y tendrá en cuenta que exprese de manera explícita que el asesoramiento farmacéutico está proporcionado por un profesional titulado. Otros datos que tiene en cuenta la agencia es que la web proporcione una información clara y comprensible sobre los servicios que presta y que disponga de medios de contacto online para los clientes, como un número de teléfono y un correo electrónico.
Estudiada la solicitud, la agencia del medicamento remite a la farmacia un certificado que le autoriza a poder vender productos online.
Con este control, las autoridades sanitarias velan porque los productos farmacéuticos no se puedan vender a cualquier comprador y de cualquier manera; sino que haya un control sobre los mismos.
¿Qué se vende en las farmacias online?
Lo primero que hay que dejar claro es que está terminantemente prohibido vender por internet medicamentos sujetos a receta médica. Estos solo se podrá dispensar en los despachos físicos.
Respecto a los medicamentos de uso genérico; es decir, los que no están sujetos a receta, solo se podrán vender por la web aquellos que estén autorizados por la comunidad autónoma en la que se encuentra ubicada la farmacia y requerirán de una mención especial, dentro del certificado, que autorice a la farmacia a su venta online.
Como vemos, incluso vender por internet un jarabe sin receta para la tos, es bastante complicado. En cambio, una farmacia autorizada sí puede vender desde su web una amplia variedad de productos que no son medicamentos.
Entre los artículos más comunes destacan los productos de botiquín, como tiritas, gasas, esparadrapo, antisépticos o sueros fisiológicos, que pueden comprarse libremente y resultan esenciales para atender pequeñas heridas o molestias cotidianas. También es habitual encontrar complementos destinados al control del peso, desde aceleradores del metabolismo hasta infusiones o quemagrasas, así como una amplia gama de productos infantiles, incluidos pañales, toallitas y los tradicionales “potitos”.
Las farmacias digitales suelen disponer además de soluciones para trastornos digestivos leves, como antiácidos o productos naturales para la hinchazón, el estreñimiento o el cuidado hepático. La sección de higiene personal es especialmente amplia: pastas dentífricas específicas, colutorios, cepillos e irrigadores; cremas hidratantes, protectores solares, cosmética básica o productos para aliviar rozaduras. También cuentan con champús especializados, acondicionadores y tratamientos anti-caída, todos ellos con garantía farmacéutica.
Otra categoría accesible sin restricciones es la de preservativos y productos de higiene íntima, cuyo anonimato en la compra online resulta especialmente útil para muchos usuarios. En muchas farmacias online es posible adquirir artículos de ortopedia genérica como andadores, sillas de ruedas, muletas, fajas, rodilleras o muñequeras, tal como ocurre en cualquier comercio electrónico. Sin embargo, los productos ortopédicos fabricados a medida, al igual que los medicamentos con receta, requieren la visita presencial a una ortopedia, ya que suelen precisar ajustes personalizados.
Nuestros básicos de salud a un clic de distancia.
A pesar de todas las limitaciones que estamos viendo respecto a lo que una farmacia puede o no puede vender desde su web, el hecho de que atiendan por internet es beneficioso para la población. No todo lo que compramos en una farmacia son medicamentos.
Cuando se trata de abordar cuestiones de salud que consideramos importantes, acudimos a comprar los productos para solucionarlos antes a una farmacia que a cualquier otro tipo de establecimiento. Por poner un ejemplo. Durante una temporada, al cepillarme los dientes me sangraban las encías. Para comprar una pasta de dientes para encías sensibles, me dirigí a una farmacia. Cuando, a lo mejor, un producto análogo lo podría haber comprado en el supermercado.
Las madres, al menos la mía, eran mucho de ir a comprar en la farmacia. La loción anti-caída del pelo, cuando a mi padre se le empezaron a pronunciar las entradas, los productos de control de peso cuando decidió ponerse a dieta. El antiácido, por si alguien alguna vez tenía ardor de estómago. Y hasta las pastillas Juanola contra la tos, que nunca podía faltar en casa, como si fuera el azúcar o la sal.
Esa confianza en el farmacéutico nos la supieron transmitir las madres. Y aún hoy, a pesar de la liberalización en la venta de estos productos, sigue bastante arraigada en la población.
Ahora podemos comprar estos productos con un solo clic. En nuestra farmacia del barrio o en una parecida. Cualquier día del año y a cualquier hora. Sin tener que bajar a la calle. Con la comodidad de que los vamos a recibir en casa.
Un buen recurso para las madres.
Un sector de la población que sale beneficiado de este avance tecnológico son las madres, y también los padres, que tienen bebés en casa. En un artículo, la revista digital Plata Mix pone el énfasis en como las madres pueden comprar lo que necesitan para el cuidado de sus bebés en las farmacias online en cualquier momento.
El cuidado de los niños pequeños es un asunto delicado. Al que los padres deben prestar toda su atención. Ahí no se permiten despistes. No es como los adultos, que si te falta algo, mañana puedes ir a comprarlo al supermercado.
Con un bebé tienes que tenerlo todo preparado. Nada se puede acabar. No te puedes quedar sin pañales o sin leche para el biberón. Si el chupete se pierde o se estropea, necesitas reponerlo de inmediato.
Muchas veces los padres, sobre todo en los primeros meses de vida del bebé, cuyo cuidado resulta agotador, principalmente para la madre, se nos despistan algunas cosas. Nos damos cuenta de que nos hemos quedado sin toallitas en el último cambio de pañales. O que un día que volvemos del pediatra, no tenemos un potito a mano.
Las farmacias online pueden resolver la papeleta a los padres en una gran cantidad de situaciones que se dan de forma habitual. En estas tiendas digitales encontramos alimentación para los primeros meses de vida, higiene (pañales, cremas contra las irritaciones, jabón, colonia), instrumentos y productos para la salud (termómetros, aspiradores nasales, suero fisiológico) y, por supuesto, de cuidado para la madre (cremas anti-estrías, discos para los pezones del pecho, etc.)
La entrada de las farmacias en el comercio digital es un avance, del que, sin duda, nos vamos a beneficiar todos.




